Otra vez

XXIII
OTRA VEZ

Otra vez sin hincarte de rodillas,
otra vez dos orejas por faena,
otra vez susto y cal, morbo y arena,
otra vez ernpapando las camillas.

Desde el himno de riego de tu boca
llamando al natural a tu consorte,
pirómano de un fuego que provoca
llamas del sur con fósforos del norte.

En el único sitio, el de la gloria
o el hule, donde pule la memoria
del triángulo scarpa la cornada.

Más ronco te lo digo que el ronquillo:
los toros, sin tus pies en el platillo,
saben a Benidorm y a charlotada.

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